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30 abril, 2015

Legislación Internacional

Legislación Internacional

Cuando hablamos de legislación internacional, nos preguntamos sobre las normas y leyes que regulen las operaciones de comercio exterior. Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que no existe un marco jurídico único en el comercio internacional. Las relaciones comerciales internacionales entre los Estados vienen reguladas por convenios y acuerdos, cuyo carácter es de aplicación puntual sobre aspectos concretos de la relación contractual.

Nuestro principal contrato lo componen las condiciones y términos acordados previamente, todas ellas plasmadas por escrito. Este documento escrito será el que, de producirse una controversia, nos permita exigir las condiciones pactadas.

Hay dos posibilidades en el comercio internacional para producir un contrato:

  • Redactar un contrato comercial internacional. Los aspectos que debemos incluir en el contrato son los mismos que aparecerán en la oferta comercial. Una vez redactado y firmado se convierte en la expresión formal de manifestación del consentimiento de las partes y estaremos obligados a lo estipulado en el contrato.
  • Aceptación de una oferta comercial. El momento en el que aceptamos una oferta comercial internacional estamos expresando nuestro consentimiento a lo establecido en la oferta. La aceptación de la oferta comercial es la forma más básica de mostrar consentimiento. En muchos países la oferta tiene validez de contrato. Es fundamental aseguremos de que en la oferta que nos envían esté recogido todo lo relevante en la relación comercial. Esta aceptación puede ser explícita (cuando se comunica tal aceptación) o tácita (cuando se emprenden acciones que dan a entender que se acepta la oferta; como la apertura de una carta de crédito, o la comunicación de la entrada en producción de la mercancía objeto del contrato).

Pero, ¿cómo se determina la Legislación Internacional aplicable?

Desafortunadamente, las Leyes de cada país difieren entre sí, y no hay unas normas únicas. Por este motivo, la determinación de la legislación internacional y de la ley aplicable resulta fundamental. Las empresas no suelen pensar en este punto, aunque resulta crucial si surgen discrepancias.

Como regla general, las partes tendrán que acudir a lo pactado en el contrato por ellos. Actuando de buena fe y a la Lex Mercatoria. La Lex Mercatoria son usos del comercio generalmente aceptados y que son “la forma de hacer” de cada sector. Las partes pueden y deben determinar la Ley aplicable en caso de conflicto.

Con esta reflexión volvemos a la pregunta anterior, ¿cómo determinamos la legislación internacional aplicable? Pues bien, en los últimos años muchas asociaciones han intentado armonizar la mencionada previamente Lex Mercatoria, estableciendo así un marco común para el comercio exterior.

Existen convenios internacionales que regulan el comercio internacional. Su aplicación es válida en los países signatarios. A lo largo de esta guía veremos los diferentes convenios, así como los tipos de contratos internacionales.

01 - Convenios

Legislación Internacional: los convenios internacionales

Legislación Internacional: Convenio de Roma

En Europa, tenemos el Convenio de Roma. Este convenio de 1980 regula las obligaciones contractuales, proporcionando una unificación de criterios. Su ámbito de aplicación son los países de la Unión Europea. Se aplica a las obligaciones contractuales en situaciones que impliquen un conflicto de leyes. Dentro del convenio está la cláusula de elección expresa del Derecho aplicable al contrato (art.3).

En esta cláusula, las partes contratantes podrán designar la ley aplicable  al contrato, así como el tribunal competente en caso de litigio. Por común acuerdo, podrán cambiar la ley aplicable al contrato cuando lo deseen.

Si las partes no hubieran elegido explícitamente la ley aplicable, el contrato se regirá por la ley del país con el que presente los vínculos más estrechos según el principio de proximidad (Art.4). Hay normas específicas en dos casos:

  • El contrato se refiere a un bien inmueble, la ley aplicable por defecto será la del país en que estuviera situado el inmueble
  • En el transporte de mercancías, se determinará en función del lugar de carga o de descarga o del establecimiento principal del expedidor.

Legislación Internacional: Convenio de Bruselas y Lugano

El Convenio de Bruselas, sobre Reconocimiento y Ejecución de las resoluciones judiciales, celebrado en Bruselas el 26 de mayo de 1989. El convenio de Lugano es el convenio relativo a la competencia judicial y a la ejecución de resoluciones judiciales en materia civil y mercantil, celebrado en Lugano el 16 de septiembre de 1988.

Ambos rigen las competencias judiciales y la ejecución de resoluciones judiciales en materia mercantil y civil.

Legislación Internacional: Convenio de Viena

Dentro de las fuentes aplicables al contrato de compra venta internacional de mercancías tenemos el Convenio de Viena de 1980. En España entra en vigor en 1991. Tiene hasta la fecha 65 ratificaciones, donde destacan EE.UU. y China. Como excepciones importantes, Reino Unido y Portugal.

El Convenio habla en su artículo 1 de la aplicación directa y la indirecta. En el artículo 6 podemos destacar la cláusula de elección de ley aplicable; las condiciones generales de venta y las cláusulas opting In/ opting Out (para dejar fuera o incluir  determinadas cláusulas).

El convenio da prioridad a los usos de comercio voluntarios y objetivos; así como de los Incoterms ICC y American Foreign Trade Definitions.

Sin embargo tiene lagunas que deben ser solventadas para evitar riesgos. Podemos señalar como más importantes:

  • Tiempo razonable. Arts. 38 y 39. El Convenio de Vieja sólo hace mención a “tiempo razonable”; pero no queda definido; lo cual puede ser una fuente de problemas ya que cada legislación tiene sus tiempos; y podemos encontrarnos en la problemática de que lo aplicable en la legislación del vendedor no sea lo mismo que la legislación del comprador. Por ejemplo, en la legislación española asistimos a una concreción de estos tiempos, según el vicio sea aparente (4 días) u oculto (30 días). Otras legislaciones dan sólo 2 días para el vicio aparente y otras hasta medio año para el oculto.
  • Cláusulas Hardship (no reguladas). El Convenio no prevé estas cláusulas; que si vienen mejor especificadas a través de  las ICC Rules 421 y Principios Unidroit. Las cláusulas de Hardship en los contratos internacionales, son un mecanismo de adaptación del contrato, creado por los usos y las costumbres en el comercio a nivel internacional. La finalidad es crear las circunstancias necesarias para que el contrato se mantenga a lo largo del tiempo, sin que los cambios imprevistos y repentinos a las condiciones iniciales del contrato lleguen a afectarlo.
  • El deber de mitigar daños. El Convenio no es específico sobre la responsabilidad de cada una de las partes, dejando sólo el vago concepto de que recaerán sobre comprador y vendedor.
  • “Impediment Beyond Control”: Act of God. Art 79 del Convenio. Este artículo habla sobre la Fuerza Mayor en el incumplimiento esencial del contrato. No son indicaciones precisas. Se recomiendan las ICC Rules 421.
  • Hay ciertas obligaciones precontractuales pactadas (las Drafting choises); de las que podemos destacar:

– De no negociar con terceras personas; muy útil para las Tradings.

– Deber de guardar secreto sobre las informaciones comerciales recibidas.

– Actuar de buena fe.

– Daños previstos para ruptura injustificada de negociaciones.

¿Cómo se forma el contrato de compraventa?

Básicamente, se puede resumir en el intercambio de oferta y aceptación. Produce efectos desde su recepción. La factura pro-forma es una oferta contractual. En el momento que se acepta, es fuente del contrato. Señalar que el silencio no es aceptación. La aceptación tácita si es posible cuando se muestran gestos o movimientos que dan a entender la aceptación de la oferta; por ejemplo un pago por anticipado.

En cuanto a las contraofertas se aplica la regla “last shot” ó “Mirror Image rule”; por la cual las nuevas ofertas que sustituyen o cambian ofertas previas son las tienen validez (si hay aceptación por ambas partes).

Señalar que en el art.11 informa de que no es necesaria forma escrita para la prueba del contrato. Es decir, nuestro contrato son todos los documentos, firmados, conversaciones, mails, cartas, etc. que estén plasmadas por escrito y en los que se refleje aceptación por ambas partes.

El incumplimiento de contrato es otro tema muy importante tratado en este Convenio. En los arts.74 a 77 tenemos que un incumplimiento esencial del contrato puede conllevar rescisión del contrato más indemnización por daños y prejuicios.

Para determinar la indemnización de daños y perjuicios podemos acudir a la diferencia de precios: compra sustitutiva y venta sustitutiva (Art.75). A la diferencia de precios de mercados: diferencia entre el precio de venta y el precio de mercado en el momento de la resolución del contrato (Art.76) y al ya visto “Deber de mitigar pérdidas” (Art.77)

Las obligaciones del vendedor y del comprador vienen recogidas en los art.40-52 y 53-70 respectivamente.

Convenio de Nueva York

Sobre el conocimiento y ejecución de laudos arbitrales. El Convenio de Nueva York de 1958 establece la “infraestructura” legal del arbitraje comercial internacional y proporciona las claves para la efectiva “circulación internacional” de los laudos (sentencias arbitrales en la terminología del Convenio). Una vez más, tanto China como EE.UU. están adscritos. Sustituye al Protocolo de Ginebra de 1923 relativo a Cláusulas de Arbitraje, y a el Convenio de Ginebra de 1927 sobre la Ejecución de Sentencias Arbitrales Extranjeras.

Si hablamos de comercio internacional y de leyes tenemos que hacer referencia a UNCITRAL, que Es la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil internacional. Su función es modernizar y armonizar las reglas del comercio internacional.

Con el desarrollo del comercio internacional, surgió la necesidad de una serie de estándares y reglas para armonizar la legislación nacional y regional. La Naciones Unidas en 1966 reconocieron la necesidad de jugar un papel más activo en el flujo del comercio internacional y crearon la Comisión de las Naciones Unidas para el derecho mercantil internacional, UNCITRAL, que se ha convertido en el cuerpo legal del sistema de la ONU en el campo del derecho internacional.

La mayoría de las relaciones comerciales internacionales que se llevan a cabo hoy por hoy  están basadas en consultas efectuadas a la UNCITRAL. Su finalidad es reducir los obstáculos legales que impiden el flujo del comercio internacional y armonizar las leyes mercantiles.

Se puede encontrar todo tipo de información relacionada con las relaciones jurídicas internacionales en su página web: UNCITRAL.

02 - Sucursal y Filial

Legislación Internacional: Sucursal y Filial en el mercado destino

Legislación Internacional: Sucursal en el mercado destino

La también llamada delegación constituye la forma más sencilla y de menor coste para implantarse en el exterior. Consiste en una oficina de ventas que actúa como extensión de la empresa en un mercado exterior, pero sin personalidad jurídica ni capacidad para realizar operaciones en nombre propio. Las instalaciones son muy reducidas – en ocasiones se dispone de una sala de exposiciones (showroom) o de almacén – y el personal se limita a muy pocas personas: delegado, secretaria de dirección y personal administrativo.

Desde el punto de vista comercial, la delegación ejecuta la política diseñada por la matriz, en particular, la relativa al control y animación de la red de ventas. Las labores administrativas incluyen la transmisión de pedidos a la matriz, la gestión logística y aduanera, las entregas locales y el seguimiento en el cobro de las operaciones. La sociedad matriz factura a los clientes que residen en el país y, por tanto, asume el riesgo.

A menudo la delegación constituye una forma de implantación provisional que permite conocer in situ el mercado, profundizar en la relación con los clientes existentes, acceder a nuevos clientes y analizar la rentabilidad de una implantación definitiva a través de una filial comercial.

Legislación Internacional: Filial en mercado destino

Es un establecimiento permanente, con una razón social y personalidad jurídica propia, controlada por la sociedad matriz, si bien actúa en el mercado en nombre propio, asumiendo el riesgo de las operaciones. La filial compra los productos a la matriz y los revende en su mercado.

La principal razón de ser una filial comercial es beneficiarse del conocimiento y relación directa con el mercado. Al constituirse como una empresa local, la aceptación ante los clientes será mayor que en el caso de la delegación ya que hay una integración permanente con el mercado, se demuestra la voluntad de permanencia en el país, existe una mayor continuidad en el servicio y una mejor adecuación a la normativa y los usos comerciales locales.

Para la matriz, la creación de filiales supone una simplificación de las operaciones administrativas y logísticas ya que las entregas y la facturación en ese mercado exterior se realizan a nombre de la filial, que pasa a ser el único cliente. La filial se encarga de canalizar todos los pedidos de compra en su mercado y vende directamente a los clientes, es decir, asume las actividades que realiza un importador-distribuidor. Las funciones operativas que realiza la filial son más amplias que las de la delegación y, además, tiene atribuciones en el aspecto financiero y fiscal del negocio. Por lo que se refiere a la repercusión fiscal, una alternativa a la filial comercial es el establecimiento de sucursales que, de acuerdo  a la normativa de ciertos países, tiene una menor repercusión fiscal.

legislación internacional sucursal-filial

Legislación Internacional: Alternativa sucursal/filial

Esta es una de las cuestiones previas a la inversión que la empresa potencial inversora en el exterior debe decidir. Si bien desea materializar su inversión a través de una sucursal (también denominada delegación) o de una filial. Esta decisión dependerá de diversas consideraciones pero, dentro de ellas, no pueden ignorarse los aspectos fiscales que pueden tener importancia.

Cada una de las dos fórmulas presenta ventajas e inconvenientes. A la hora de valorar las dos alternativas con criterios estrictamente fiscales, habrá que tener en cuenta dos aspectos:

-Tanto filial como sucursal tributarán en el país de origen, por el Impuesto de Sociedades, por el beneficio del contenido.

-Además la filial dará lugar, en muchos casos, a un impuesto sobre los dividendos repartidos, mientras que la sucursal no, salvo en los Estados que gravan la transferencia de sus beneficios. España sí los grava, salvo cuando la matriz reside en un país de la Unión Europea o en uno con el que tenga firmado un convenio para evitar la doble imposición internacional en el que no se establezca expresamente lo contrario.

El elemento diferencial del gravamen de los dividendos, frente a la previsible ausencia de gravamen adicional de las rentas transferidas por la sucursal, haría preferible esta figura a la de filial. No obstante esta ventaja no existe en los casos de sucursales abiertas en la UE o en países con los que España mantiene un convenio de doble imposición.

Por otra parte, las sucursales, dada su carencia de personalidad jurídica, no cabe aminorar su beneficio por la vía del pago a la matriz de cánones, intereses, etc. Aunque sí pueden pagar servicios de apoyo a la gestión en concepto de “participación en gastos generales de la casa matriz”.

En el caso de pérdidas, la sucursal las integra inmediatamente en la base imponible de la casa matriz, mientras que la filial sólo puede dar lugar a la provisión de la cartera de valores.

Algunos de los convenios firmados por España establecen que las rentas obtenidas a través de establecimiento permanente en el extranjero sólo tributarán en el Estado de la fuente. Si esa tributación fuera inferior a la española sería interesante disponer de sucursal. Todo ello si no fuera posible acogerse a los mecanismos que conducen a la exención en España de esas rentas.

Si la empresa en el exterior va a operar con terceros países conviene recordar que la sucursal no puede acogerse a los convenios de doble imposición que el Estado donde reside tenga firmados con estos países terceros.

En caso de liquidar la inversión obteniendo una plusvalía la producida en la sucursal tributa normalmente en el país de origen, mientras que la obtenida en la filial tributa en el país donde esté ubicada.

Otra diferencia es que la inversión en filiales puede generar el derecho al aplazamiento de la tributación en virtud de la deducción por la implantación de empresas en el extranjero, no así la inversión en sucursales. Y lo mismo cabría decir en relación con la dotación por depreciación del fondo de comercio financiero, nunca aplicable a las sucursales y si, en ciertos casos, a las filiales.

Finalmente, si los beneficios repatriados a España fueran a ser objeto de gravamen diferencial en nuestro país, la figura de la filial permite el aplazamiento sine die de tal tributación por la mera vía de no repartir dividendos, cosa que no ocurre con la sucursal. Aunque ya sabemos que tal tributación diferencial no podría existir.. no obstante, habría que considerar la posibilidad de la aplicación de los regímenes de transparencia fiscal internacional, que para las rentas imputables en transparencia neutralizaría la ventaja del aplazamiento.

En cualquier caso, antes de elegir entre una alternativa u otra, habrá que hacer una comparativa entre el impacto fiscal que tiene cada una de ellas en función del país elegido y tener en cuenta criterios de carácter comercial, financiero y logístico.

legislación internacional sucursal-y-filial-comparativa-fiscal

03 - Subcontratación

Legislación Internacional: Subcontratación industrial internacional

Mediante la subcontratación industrial una empresa confía a otra una parte de la producción que será incorporada al producto final, es decir, se producirán unos bienes intermedios, bajo unas determinadas indicaciones preestablecidas, a medida que son necesarios para elaborar un producto final.

Para ello, se crea un tipo de relación estrecha entre empresa (contratista) – suministrador (subcontratista) que se caracteriza en más responsabilidad, confianza mutua y participación conjunta en la actividad de la empresa.

A lo largo de los últimos treinta años el modo de gestión del negocio en las empresas ha evolucionado: en cierto modo, se ha pasado de empresas que abordaban la totalidad de la fabricación de un producto a empresas especializadas centradas en aquellos productos o partes del mismo que les genera mayor valor añadido, externalizando aquellas partes en las que les resulta más competitivo contar con otras empresas más especializadas.

La subcontratación industrial como estrategia de mejora de la competitividad nació en el sector de la automoción pero ya se encuentra implantada en todos los sectores industriales (prácticamente ninguna industria aborda todo el proceso productivo de su producto): automoción, aeronáutico, naval, ferrocarril, electrodomésticos, bienes de equipo, máquina herramienta, informática, telefonía, electrónica…

La empresa subcontratante deberá transferir parte del control administrativo y operacional a la empresa subcontratada, de modo que ésta pueda realizar su trabajo apartada de la relación normal de la empresa subcontratante y sus clientes. La subcontratación también implica un considerable grado de intercambio bidireccional de información, coordinación y confianza.

RIESGOS

1.- Se pierde control sobre el proceso de producción, por tanto aumentan los riesgos de la calidad del servicio, del cumplimiento en la entrega de los bienes.

2.- Existen riesgos de resolución de contrato de forma unilateral

3.- La imagen de la empresa puede verse dañada por causas ajenas a su trabajo, ya que la subcontratación requiere una derivación de responsabilidad corporativa

4.- Implica una gestión continua directa o indirecta, de la toma de decisiones, del contratante.

5.- La subcontratación supone delegar una porción estrictamente delimitada del negocio a otro negocio, típicamente mediante un contrato anual o incluso de menor duración, por lo que la rotación del personal en la empresa subcontratada es muy alta. Los trabajadores subcontratados no son empleados pagados de la empresa que de hecho vende los bienes, por lo cual no tienen un incentivo de lealtad hacia ésta. Existen varios casos de fraude o robo de identidad por parte de empleados de empresas subcontratadas contra clientes de las empresas subcontratantes.

6.- Puede existir una falta de entendimiento en las directrices marcadas inicialmente, de las labores y las responsabilidades mutuas entre las partes

7.- La empresa subcontratada puede no ser solvente

MODELO DE CONTRATO

Conveniencia de contrato escrito.

Una vez realizados los pasos de contacto conviene disponer de una información adecuada sobre su solvencia.

El paso siguiente es ya la preparación de un borrador del documento de contratación-subcontratación que sirva como base para justificar las labores y las responsabilidades mutuas entre las partes. Una vez más, es preciso tener en cuenta en la redacción de ese borrador previo, no solo las recomendaciones genéricas sino aquellas que pueden ser necesarias en países de destino. Posiblemente es necesario establecer un cierto grado de negociación entre las partes para que el contrato se ajuste a las peculiaridades y la situación del mercado destino.

La realización de un contrato que regule todos los aspectos de la subcontratación es altamente recomendable.

No existe un conjunto de normas uniformes aceptadas universalmente. Esto significa que un contrato puede ser radicalmente distinto a otro en su forma según:

  • La ley nacional a la que está sometido.
  • Usos y costumbres asociados a los acuerdos comerciales.
  • Culturas jurídicas.

Es por esto, que es muy recomendable que en el contrato, tal y como debe hacerse en cualquier otro contrato internacional, se haga constar la legislación con que se regirá y se interpretará el mismo o, al menos, el lugar donde ha tenido lugar el acto de la firma.

La Federación de las Industrias Mecánicas francesa ha elaborado un documento en el que ofrece un análisis de la naturaleza del contrato de subcontratación industrial a través de los siguientes apartados:

  • Plan de acción
  •  La definición jurídicade contrato de subcontratación industrial
  • Subcontratación y contrato de obras
  • Subcontratación y contrato de venta
  • Subcontratación y contrato de mandato
  • Subcontratación y contrato de trabaj
  • Subcontratación y contrato de cooperación
  • Leyes nacionales sobre subcontratación
  •  Búsqueda de un equilibrio dentro del contrato de subcontratación
  •  Las obligaciones del subcontratista
  •  Las obligaciones del contratista

También la UNICE (Unión de Industrias de la Comunidad Europea), ahora renombrada como Business Europe, con el propósito de mantener su posición ante una competencia internacional cada vez más intensa, recoge unas directrices para los acuerdos de subcontratación industrial, destinados a establecer los principios básicos y fijar un marco adecuado para la asociación entre los distintos actores de la cadena de suministro. La esencia de un acuerdo de subcontratación está en la cooperación entre un proveedor y un comprador en beneficio mutuo. El éxito en el desarrollo de estos acuerdos está basado en las ventajas competitivas de los socios y se caracterizan por factores como un compromiso de alto nivel, buen entendimiento, afinidad cultural, confianza, flexibilidad y trabajo en equipo. En la determinación de estas directrices, se han tomado como base los siguientes aspectos:

  • Normas generales de cooperación
  • Precios, costes y términos de pago
  • Calidad
  • Confidencialidad y derechos de propiedad industrial
  • Logística entre proveedores y compradores
  • Medios especiales de producción
04 - Distribución

Legislación Internacional: Contrato de distribución internacional

Es un acuerdo de voluntades donde un empresario, denominado concesionario, pone el establecimiento del que es titular a disposición de otro empresario o comerciante, llamado concedente para comercializar (vender) por un tiempo indefinido o limitado en una zona geográfica determinada y bajo las directrices y supervisión del concedente, aunque en nombre y por cuenta propia, una serie de productos cuya exclusiva reventa se le otorga en unas condiciones que están predeterminadas.

La utilidad de este contrato en el tráfico mercantil es indiscutible por el efecto económico que plantea: al concedente se le permite la fabricación de una serie de productos al por mayor sin necesidad de preocuparse del régimen de distribución al por menor de los mismos y sin asumir el riesgo de venta final de esos productos, riesgo que asume el concesionario.

El aspecto esencial de este contrato es la exclusiva ya que sin pacto de exclusiva es imposible que el concesionario pueda desempeñar el negocio en términos aceptables. La exclusiva consiste en limitar la capacidad del concedente para distribuir los bienes objeto de la concesión en el área geográfica determinada por el contrato de concesión.

El Distribuidor contrata con terceros a nombre propio y por su propia cuenta, o sea que concretamente “compra” los bienes al productor y los “vende” asumiendo todos los riesgos de la negociación con los terceros a quienes provee.

Queda en claro que la relación entre las partes se circunscribe a una mera “cooperación económica”.

Por esta metodología el productor logra que su producción llegue en masa, con mayor facilidad y menor riesgo a distintos lugares y con los más diversos clientes.

En resumen, la distribución, es una actividad económica que indirectamente relaciona al productor de bienes y servicios con el consumidor final.

Elementos del Contrato de Distribución

1. Territorio: el contrato atribuye al distribuidor una zona territorial determinada de actuación.

2. Exclusividad: Esta puede pactarse o no. Puede ser bilateral: por un lado el distribuidor se obliga a no efectuar ventas fuera de la zona determinada y a su vez se abstiene de comercializar productos que compitan con los del fabricante; en tanto que éste se compromete a no designar a otro distribuidor en el territorio asegurado ni a efectuar ventas directas en el mismo.

3. Duración: el Contrato puede convenirse por “tiempo determinado”; generalmente un año; sin cláusula automática de renovación o también por “tiempo indeterminado”, es decir hasta que una de las partes decida la rescisión del mismo.

4. Control: la base en este concepto, es que el Distribuidor es un empresario independiente que pone su empresa al servicio del fabricante. Es decir, no es un representante, sino que actúa por cuenta propia; compra los bienes y los distribuye asumiendo todos los riesgos que ello acarrea, quedando el fabricante/proveedor desvinculado de las sucesivas reventas que el intermediario realice. Esta ventaja resulta ser una desventaja; dado que el fabricante no mantiene un contacto directo con los potenciales clientes que comercializan su producto; como en el contrato de agencia.

Naturaleza Jurídica

  • Mercantil: ya que es un contrato de empresa
  • Oneroso: las partes acuerdan ventajas recíprocas.
  • Innominado: no se encuentra legislado.
  • Sinalagmático: las partes adquieren derechos y contraen obligaciones.

Obligaciones de las partes

El fabricante o proveedor se obliga:

·A entregar las mercaderías objetos del contrato, en la cantidad, calidad, tiempo y modos previstos en el contrato.

·A no vender directamente los productos dentro de la zona exclusiva del distribuidor designado.

El distribuidor se obliga:

·A Vender los productos en las cantidades mínimas a las que se obligó, dentro de la zona exclusiva.

·A  no invadir otras zonas.

·A  promover la venta del/los producto/s y obtener la mayor colocación posible.

·A  pagar las facturas de compra de dichas mercaderías de acuerdo a lo pactado.

·A  mantener un stock adecuado.

Terminación del Contrato de Distribución

Hemos visto que el Contrato de Distribución puede ser por tiempo determinado o tiempo indeterminado. Pero las partes deben actuar; en caso de rescisión unilateral; tempestivamente a fin de evitar un daño a la otra parte.

La rescisión sin causa e intempestiva da derecho a la otra parte a reclamar una indemnización por los daños sufridos, debiendo ser demostrado por quien los pide.

Para percibir dicha indemnización puede el distribuidor afectado aludir: las pérdidas de utilidad obtenida por la privación de la actividad durante el período necesario para restablecer el ciclo de operaciones comerciales; Indemnizaciones por despido de personal, como consecuencia de la ruptura; gastos de reparaciones efectuadas a efectos de retirar los nombres; emblemas del proveedor; gastos de publicidad, por contratos previamente contraídos, resultando estériles como consecuencia de la rescisión.

Riesgos

La distribución comercial asume riesgos al comprar los productos al fabricante, ya que puede ocurrir que estos no se vendan porque queden obsoletos, se estropeen en el almacén, los roben, etc. Estos riesgos no los corre el fabricante desde el momento que pone sus productos a disposición de la distribución comercial. Generalmente, estos riesgos suelen ser cubiertos por la distribución comercial a través del pago de pólizas de seguros.

En definitiva, la distribución comercial es el puente que une la producción con el consumo debido a que ofrece al consumidor “el producto adecuado, en el lugar adecuado y en el momento adecuado”. Las utilidades que son añadidas a los productos para los consumidores, así como los servicios ofrecidos a los productores suponen un coste que elevará el precio de venta de los productos. Este coste deberá ser razonable y acorde con las utilidades y servicios creados para que el consumidor esté dispuesto a pagarlo.

05 - Compraventa

Legislación Internacional: Compraventa en firme

Las transacciones comerciales internacionales constituyen la principal manifestación del sistema económico, las cuales en las circunstancias globalización y bajo un sistema de comercio y producción hacen necesario que desde el principio exista el contrato, para permitir estructurar procesos adecuados que se adapten al movimiento continuo de mercancías.

El Contrato de Compra Venta Internacional es el factor principal de la transacción comercial, constituyéndose en el punto de partida del comercio internacional e instrumento jurídico.

Este instrumento se constituye bajo normas que definen los procesos de importación y exportación; asimismo constituye el acuerdo de voluntades, con fines lucrativos y como base el intercambio de mercancías lícitas, entre partes cuyos centros operativos se encuentran en países distintos.

El contrato es un documento simple, sin embargo implica una serie de fases hasta su ejecución. Podemos verlas en el gráfico siguiente:

Legislación internacional contrato_

Con el propósito de establecer reglas comunes para la compraventa internacional, la Organización de las Naciones Unidas propuso una reglamentación general y simple. Se conoce como la “Convención de las Naciones Unidas sobre los Contratos de Compra Venta Internacional de Mercancías“, adoptada el 11 de abril de 1980.

Como vimos, este  Convenio está referido a la Compra Venta Internacional de bienes entre partes que tengan sus establecimientos en estados diferentes.

Un contrato de compra venta internacional no es estándar. Hay infinidad de tipos de contrato, con diferentes números de cláusulas (que siempre dependerán de la naturaleza de la operación y de los acuerdos a los que lleguen las partes) y en diversos idiomas.

Para todos los casos hay una adaptación de un contrato. Lo fundamental es recoger los derechos y obligaciones de ambas partes, recogiendo también situaciones previsibles o imprevisibles que pudieran ocurrir en la operación comercial.

Existen una serie de cláusulas que no están bien definidas o, mejor dicho, dejan demasiado lugar a la interpretación. Ya las vimos en las fuentes del derecho pero las citamos brevemente:

  • Deber de mitigar daños.
  • Hardship.
  • Tiempo razonable.
  • Fuerza mayor.

Es evidente que en algunas de estas cláusulas no podemos recoger todos los supuestos (sobre todo en la de fuerza mayor) pero otras que sí; como la responsabilidad exacta dentro del deber de mitigar daños o establecer lo que se considera tiempos razonables.

06 - Agente

Legislación Internacional: Contrato de Agente o Agencia internacional

Una de las vías de comercialización más frecuentes utilizadas por las empresas que se inician en el comercio exterior es la del agente.

El contrato de agencia se encuadra dentro de los genéricamente conocidos como contratos de intermediación, como los contratos de representante-asalariado, comisionista y distribuidor.

Mediante el contrato de agencia, nos obligamos frente a nuestro proveedor de manera continuada a cambio de una remuneración a promover actos y operaciones de comercio y a concluirlos por cuenta ajena  como intermediario independiente, sin asumir, salvo pacto en contrario, el riesgo de tales operaciones. Es decir, que negociaríamos con clientes la comercialización y venta de los bienes del empresario, del cual recibiríamos una comisión pactada en el contrato de agencia. La facturación la realizaría, en principio, la empresa.

La promulgación de la Ley 12/1992 sobre el Contrato de agencia (LCA) supuso la tipificación de este contrato en el ordenamiento jurídico español. Esta ley transpuso la Directiva 86/653/CEE de 18 de diciembre de 1986, la cual, a su vez, es una síntesis de diversas concepciones jurídicas, como la anglosajona, pero con predominio del derecho alemán, que fue el primero en regular este contrato. La LCA completa las normas de la Directiva y ha de ser interpretada de conformidad con ésta.

La Directiva 86/653 CE, de 18 de diciembre de 1986, regula básicamente tres aspectos clave: que se entiende por derecho a remuneración por su intermediación y el derecho a ser indemnizado, así como el correspondiente preaviso para resolver el contrato. _

Principales características:

  1. Se trata de un contrato consensual, bilateral, de naturaleza mercantil.
  2. El agente es autónomo e independiente, siendo libre en la organización de su trabajo y actividad profesional.
  3. Los servicios que presta son de promoción y comercialización, concluyendo contratos de venta en nombre y por cuenta del exportador.
  4. Los servicios son prestados de manera continua y duradera
  5. La contraprestación a su gestión de intermediación está retribuida generalmente por una comisión.
  6. El agente no responderá del riesgo y ventura de las operaciones de venta o de compra que realice por cuenta ajena.
  7. La formalización del contrato se hará por escrito, a instancia de cualquier parte que lo solicite.

Obligaciones del agente:

a)      Actuar con una diligencia razonable: es responsable ante el exportador de cualquier pérdida y daño que le cause por incumplimiento de esta obligación

b)      Rendir cuentas al exportador: obligación que deriva de llevar adecuadamente la contabilidad de todas las operaciones en la forma prevista en el contrato de agencia o a requerimiento de éste

c)      Facilitar toda la información sobre hechos relevantes con los clientes extranjeros

d)      No aceptar ni obtener beneficios ocultos

e)      No divulgar información confidencial

Obligaciones del empresario:

a)      Pagar las comisiones

b)      El abono de indemnizaciones del agente por clientela o por daños y perjuicios

c)      El pago de comisiones de pedios procedentes del territorio del agente en exclusiva, pero no gestionados directamente por el agente

d)      Pago de comisiones por repeticiones de pedidos _

El contrato de agencia podrá pactarse por tiempo determinado e indefinido. Si no se hubiera fijado  plazo, se entenderá pactado por tiempo indefinido. _

Riesgos

1.- Que el importador no ponga a disposición con antelación suficiente y en la cantidad apropiada, los muestrarios, catálogos, tarifas y demás documentos necesarios para el ejercicio de nuestra actividad profesional

2.- Que el importador no haya proporcionado todas las informaciones necesarias para la ejecución del contrato de agencia y, en particular, hacernos saber cuando proceda que el volumen de actos u operaciones será sensiblemente inferior al que hubiéramos podido esperar.

3.- Que no pague la comisión pactada de acuerdo con el sistema escogido, que podrá consistir en una cantidad fija, en una comisión, normalmente pactada en función del volumen de ventas, o en una combinación de ambos sistemas.

4.- Que no comuniquen en el plazo establecido la aceptación o el rechazo de la operación comunicada

5.- Que no faciliten la mercancía en el tiempo estipulado

6.- Que intenten servir directamente a los clientes del agente sin pagar la comisión pactada. Como se ha mencionado anteriormente, el importador deberá pagar comisiones por pedidos procedentes del territorio de exclusiva del agente, así como por repeticiones de pedidos.

7. – Este sistema, si bien tiene el riesgo de reducir la capacidad de control de la empresa en un país/mercado (pone sus productos en manos de otros), este riesgo queda minimizado si la empresa posee información previa del agente, firma un contrato que le garantice la respuesta positiva del agente y realiza un seguimiento periódico de su actividad.

El Contrato de Agencia prima sobre cualquier otra ley o convenio internacional en el ámbito europeo. La directiva 86/653 y la ley 12/1992 que regulan el contrato de agencia tiene un carácter imperativo, incluso frente a clausulas de elección de ley aplicable, salvo que se prevea expresamente en la directiva, o la ley que la adapta, la protección del agente es imperativa. El propósito de la directiva es la protección del agente que es la parte débil.

Añadiendo en las clausula del contrato que cualquier discrepancia se resolverá en la corte de arbitraje de la CCI, resultaría muy complicado romper el contrato de agencia.

07 - Comisionista

Legislación Internacional: Contrato de Comisionista Internacional

Es una variante del contrato de Agencia, en la que participan dos figuras:

  1. Comitente: es el que encarga a otro la compra o venta de mercancías en plaza distinta, al que deberá abonar una comisión, salvo pacto en contrario, así como los gastos y desembolsos efectuados en la realización del negocio.
  2. Comisionista: es el que se obliga a prestar algún servicio o hacer alguna cosa una vez aceptado el encargo, con la facultad de suspender la ejecución mientras no reciba la provisión de fondos, salvo que se hubiese comprometido a anticiparlos.

El comisionista actúa siempre por cuenta del comitente y sólo actuará en nombre propio cuando esté autorizado por el comitente. A diferencia del contrato de Agencia, se trata de operaciones puntuales, en las que debe rendir cuentas específicas y justificadas, reintegrando al comitente el sobrante. Además, los riesgos que conlleva el uso del dinero que el comisionista tiene en su poder serán de su cuenta.

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